OPINIÓN A LAS TESIS DE MARX

“La Revolución Comunista es deseable e inevitable a nivel mundial”

Es claro que para Marx el comunismo es necesario en la historia, sin embargo, la ventaja que tenemos frente a esta tesis es que hasta la fecha la historia no ha demostrado tal necesidad, y valiéndonos de este factor podemos decir que la esperanza de Marx en la clase proletaria como salvadora es tan inocente como la idea de pensar un curso racional en la historia apegado a Hegel, debido a que la problemática del desarrollo siempre es caracterizada por una ambivalencia entre Civilización y Barbarie, si bien considero que esto es requerido, considero que Marx no ha pensado la “naturaleza del hombre”, con sus pulsiones e intereses individuales egoístas, así sea la clase burguesa, o proletaria, así sea que los esclavos adquieran su libertad y conquisten a los conquistadores, es pues claro que solo hay un cambio de estado: los opresores pasan a ser los oprimidos y viceversa y así un ciclo interminable, Marx comenta que lo que se busca es la abolición de clases, para ello se requiere como primer paso gradual que el proletario adquiera un poder político y de ahí dar paso al comunismo, pero es en este paso gradual donde se dejara ver la naturaleza del hombre, relaciones de poder eternas en la historia, no se llegara al comunismo por dicho medio pues al llegar el proletariado al poder, sin más dará pie a la iterativa opresión entre clases sean llamadas proletario-burguesía o como designe el momento histórico.

“La Libertad que ensalzan Kant, Hegel y A. Smith no es más que un disfraz retórico para la legitimación de la opresión de una clase hacia la otra”

Considero que si puede llegar a ser una justificación, al tomar ellos una postura dogmatica y determinista, en el sentido propio de cada uno de sus pensamientos, sin embargo me parece que lo que han hecho es tratar de descifrar este curso de la historia desde diferentes enfoques por lo cual, el propio enfoque no les permite ver más allá. Marx por otro lado se concentra en el marco económico, de mercado, de clases y no considera muchas otras dimensiones que atañen a la historia y que atañen al hombre mismo. La ventaja que tiene Marx es que no tolera la opresión a diferencia de que para Kant, Hegel y Smith puede ser hasta cierto punto necesaria.

“Las instancias de la sociedad civil y Estado deben ser abolidas para dar cauce a la plena hominización del hombre”

Por lo comentado anteriormente considero que la esperanza puesta en la abolición de clases y de instancias no sería suficiente para la hominización del hombre, creo que hay limitantes en el enfoque, el pensamiento de Marx cree que el terminar con el mercado, terminaría con la explotación y yo creo que hay algo mas por debajo, de instancias, de clases, de estados, de mercados que es la propia problemática del desarrollo, de los procesos históricos, de la naturaleza del hombre, no desde una utopía sino desde lo concreto. Con todo esto no quiero sonar pesimista pero tampoco inocente, como comentario ultimo pienso que no debemos perder la esperanza, pero tampoco debemos esperanzarnos en el hombre aun no descifrado del todo, necesitamos de una comprensión y un reconocimiento del hombre más incluyente de todas sus facetas y dimensiones.

INTERIORIDAD CONFESIONES DE SAN AGUSTÍN

San Agustín entre sus tantas cuestiones acerca de su propia vida y sobre la búsqueda de la verdad, que es el mismo Dios, ha buscado dar una respuesta también a la pregunta por el hombre, no solo en un sentido social o ideal, sino desde la misma pregunta de ¿Quién soy yo? Para alcanzar a Dios, intentando conciliar la razón con la fe.

Confesando ante Dios su propia vida, San Agustín nos ha dejado una profunda obra sobre el hombre en el cual, las dos perspectivas acerca del hombre tanto social como individual se manifiestan a través de esta obra. Considero que tratando sobre este aspecto, que no es el único pero sí uno de los fundamentales, de la vida interior como la concibe San Agustín, que a través de este trabajo se pueda dar un aporte precisamente por la pregunta sobre el hombre desde esta perspectiva interna con la que trabaja San Agustín.

Si quisiéramos representar mediante una figura material (en cuanto tal siempre limitada) la vida interior del hombre según San Agustín, podríamos imaginar una obra de teatro. En ella se encuentran ante todo los actores que realizan la obra. Pero los actores necesitan un espacio donde moverse para representar sus papeles: un escenario. Este escenario tiene unas determinadas dimensiones: una cierta altura, Un ancho y una profundidad o profundidades definidas, así como ciertas características acústicas que hacen posible la misma actuación. Haciendo esta analogía veamos cuales serian las dimensiones y características de este "escenario" que se encuentra al interior del hombre tal como nos lo presenta San Agustín en sus Confesiones. Debemos recalcar que para San Agustín la división entre una dimensión interior y otra exterior en el ser humano no implicaría está perdida de la unidad del hombre. Recordemos que siendo su pensamiento la expresión de una búsqueda espiritual, el mayor énfasis se encontrara puesto al interior del hombre; pero quien busca es el mismo hombre. Recordemos que para San Agustín ciertas temáticas como la tentación, el sufrimiento físico o los sentimientos siempre conllevan una confrontación, contradicción o conflicto entre lo interior y lo exterior en el pensamiento del santo.

Retomando estas "dimensiones" espirituales de la interioridad humana, a diferencia de las dimensiones espaciales materiales, las “dimensiones” espirituales no son neutras, es decir llevan consigo toda la carga de la significación propia de lo humano. Los binomios que expresan las distintas dimensiones siempre implican a parte de una confrontación también conllevan una ambivalencia ya sea exterior-interior o en este caso hablando del hombre o lo del mundo y Dios como inferior-superior. Sin embargo, no existe solo una polaridad o ambivalencia hacia un solo sentido a nivel de términos, ya que podría entenderse como la reducción de la riqueza de la vida interior a la limitación de los términos usados es decir debemos entender que cualquiera de estos binomios se pueden entender desde distintas perspectivas o enfoques. Incluso encontramos ciertos términos que pueden tener una valoración negativa o positiva dependiendo de la realidad que San Agustín quiere representar (por ejemplo lo "abismal" o "profundo"), determinada por la realidad del hombre que encuentra su auténtica realización no en cualquier dirección, sino sólo en aquella por donde puede llegar a la vida de beatitud. Es decir en la íntima unión entre ser, verdad y bien (corazón de la metafísica agustiniana) encuentra así en el hombre una expresión altísima y es precisamente con estos términos que podemos “identificar” a Dios en su expresión más pura. Esta unión en el hombre, reflejo de Dios que es Ser, Verdad y Bien absolutos, aquí es donde se puede jugar un papel importante de unidad y es en esta unidad donde se vive lo interior-exterior, determinando de alguna manera cuestiones acerca sobre qué es el hombre.

También podemos considerar que estas "direcciones" y su polaridad ponen de manifiesto que el hombre en su interior es una realidad "en tensión hacia", todo esto podemos también entenderlo fuera de este esquema recordando a Erich Fromm podemos comentar que el conflicto (no entendido como negativo más bien uno lo hace negativo) no existe en la realidad, sino en el pensamiento del propio individuo, esta tensión en relación a algo. Es más, podríamos decir que es la tensión (espiritual) misma la que genera el espacio interior. Fuerzas en tensión que merodean en un espacio interno esta sería una de las maneras para poder representarnos la interioridad para San Agustín, y por ende para entender su visión del hombre. San Agustín en sus Confesiones describe al hombre concreto, situado, inserto espacio-temporalmente en una historia concreta (su propia vida), en la cual debe tomar decisiones, enfrentar situaciones, padecer sufrimientos. La interioridad de tal hombre no puede ser sino vida interior, es decir los acontecimientos cotidianos que constituyen la totalidad de su existencia nunca son sólo exteriores, sino que involucran a la persona toda, la cual vive en un dinamismo interior constante y también a su vez este dinamismo se vuelve extensivo de nuevo.

Podemos entender mejor lo comentado anteriormente cuando San Agustín describe el camino o andar humano como una búsqueda. El hombre es un ser en búsqueda. Bajo este esquema seria una búsqueda de la felicidad. Pero no se trata de una búsqueda meramente intelectual, como el mismo San Agustín señala: “lo que deseaba no era tener mayor certeza de ti, sino ser más estable en ti” (Confesiones, VIII, 1, 1). Es la búsqueda del sentido del propio ser.

A través de las Confesiones de San Agustín se desarrolla una tensión tanto hacia lo interior como hacia lo superior. Esta tensión es la que puede llegar a determinar la "profundidad" o "suficiencia" del espacio interno. En las primeras páginas leemos el interrogante por el lugar de Dios en el hombre: “¿Y qué lugar hay en mí a donde venga mi Dios a mí, a donde Dios venga a mí, el Dios que ha hecho el cielo y la tierra? ¿Es verdad, Señor, que hay algo en mí que pueda abarcarte?” (Confesiones, I, 2, 2). Y cuando San Agustín debe dar más adelante una respuesta, pone de manifiesto esta doble dimensionalidad (Interior y Superior en sus respectivas confrontaciones): “porque tú estabas dentro de mí, más interior que lo más íntimo mío y más elevado que lo más sumo mío” (Confesiones, III, 6, 11).

Narrando su llegada a Cartago, donde “por todas partes crepitaba un hervidero de amores impuros”, (San Agustín describe su propio estado de enfermedad interior) “Y por eso no se encontraba bien mi alma, y, llagada, se arrojaba fuera de sí” (Confesiones, III, 1, 1). Igualmente, el hombre que entrega su corazón a los bienes caducos se dirige “hacia afuera”, “porque adondequiera que se vuelva el alma del hombre y se apoye fuera de ti, hallará siempre dolor, aunque se apoye en las hermosuras que están fuera de ti y fuera de ella” (Confesiones, IV, 10, 15). Este salir fuera de sí al cual se refiere Agustín en este apartado, que enajena a la persona, la aleja de sí misma, es muy diferente al salir de sí comunicativo en el cual la persona se expresa a sí misma a los demás, donde de alguna manera esta persona se realiza poniéndose de manifiesto exteriormente, a diferencia de este “estar fuera de sí” agustiniano se entiende como una enajenación del propio individuo.

Por otro lado, en un momento crucial de su vida, la lectura de “ciertos libros de los platónicos, traducidos del griego al latín”, lo mueve a dirigirse “hacia adentro” de sí mismo: “y amonestado de aquí a volver a mí mismo entré en mi interior guiado por ti” (Confesiones, VII, 10, 16).

Pero quizás el apartado de la narración que expresa mejor esta dimensión del "dentro-fuera" sea aquella oración que expresa Agustín al terminar su andar por “los campos y los amplios palacios de la memoria” (Confesiones, X, 8, 12): “¡Tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé! Y ved que tú estabas dentro de mí y yo fuera, y por fuera te buscaba; y deforme como era, me lanzaba sobre estas cosas hermosas que tú creaste. Tú estabas conmigo, mas yo no lo estaba contigo” (Confesiones, X, 27, 38). Para encontrar la salud del alma, el sentido de su vida, el hombre debe recogerse hacia el lugar donde "habita la verdad" de sí mismo: “¡Oh verdad, verdad!, cuán íntimamente suspiraba entonces por ti desde los meollos de mi alma” (Confesiones, III, 6, 10). Hasta aquí he tratado de aclarar esta dimensión binomial de lo “interior-exterior” en donde es el trabajo hacia sí mismo donde encontramos la verdad y por ende a Dios, pero no es un trabajo que se cierre hacia una única dirección sino es en este dinamismo donde el camino se va clarificando.

San Agustín señala, por otra parte la tensión que genera el espacio interno humano, la tensión hacia lo superior. La dimensión “inferior-superior” que se encuentra presente en varios pasajes de las Confesiones.

En el capítulo cuarto del libro III por ejemplo, donde narra su encuentro con El Hortensio de Cicerón, al recordar el cambio que tal obra suscitó en su vida, San Agustín se expresa con estas palabras: “De repente apareció a mis ojos vil toda esperanza vana, y con increíble ardor de mi corazón suspiraba por la inmortalidad de la sabiduría, y comencé a levantarme para volver a ti” (Confesiones, III, 4, 7). Y en algunos párrafos siguientes, lamenta así el error al que lo llevo su apego con la secta maniquea: “¡Ay, ay de mí, por qué grados fui descendiendo hasta las profundidades del abismo, lleno de fatiga y devorado por la falta de verdad!” (Confesiones, III, 6, 11). Esta representación del “lugar” del error como “abismo”, “profundidad” o “infierno” (que se encuentra contrapuesto a la altura luminosa de la verdad, Dios) la encontramos también en otros pasajes de la obra de San Agustín: “Con estos pensamientos me volvía a deprimir y ahogar, si bien no era ya conducido hasta aquel infierno del error, donde nadie te confiesa” (Confesiones, VII, 3, 5), “mas yo caminaba por tinieblas y resbaladeros, y te buscaba fuera de mí, y no te hallaba, oh Dios de mi corazón, y había venido a dar en lo profundo del mar, y desconfiaba y desesperaba de hallar la verdad” (Confesiones, VI, 1, 1). Recordando ya no solo esta dimensión de “interior-exterior” sino también de “inferior-superior”.

Entonces este dirigirse hacia la verdad significa ir “hacia arriba”, “levantarse”, “crecer”. Citando un extenso y agradable pasaje describiendo el momento en que San Agustín se da cuenta por primera vez de la espiritualidad de Dios: “¡Oh eterna verdad, y verdadera caridad, y amada eternidad! Tú eres mi Dios; por ti suspiro día y noche, y cuando por vez primera te conocí, tú me levantaste para que viese que existía lo que había de ver, y que aún no estaba en condiciones de ver. Y reverberaste la debilidad de mi vista, dirigiendo tus rayos con fuerza sobre mí, y me estremecí de amor y de horror. Y advertí que me hallaba lejos de ti en la región de la desemejanza, como si oyera tu voz de lo alto: ‘Manjar soy de grandes: crece y me comerás. Ni tú me mudarás en ti como al manjar de tu carne, sino tú te mudarás en mí’” (Confesiones, VII, 10, 16). Este acercarse a la verdad y acercarse a Dios hace que el hombre se encuentre en un “nivel” superior, claro está siempre en relación a Dios.

Entonces podemos rescatar que el llegar al interior como a lo superior son metas a las cuales tiende el espíritu. Allí, en el “interior” y en el “arriba” está Dios. Estos “lugares” del gozo divino determinan los ejes de la naturaleza humana dentro de la visón de San Agustín. En vista de ésta es la construcción del hombre, que llega a ser verdaderamente tal, sólo en el logro de estas metas; en la medida en que se hace “interior” vive el hombre pero no sólo como tal vive en Dios y de igual manera esta meta hacia lo “superior” cuando San Agustín nos pide que no vivamos para “lo de aquí abajo” ni para “lo del mundo”, sino que vivamos para Dios vivamos para el bien superior sólo así logrando este gozo eterno.

“Profundo Abismo es el hombre” (Confesiones, IV, 14, 22), dice Agustín ante el misterio o lo turbio de su propia realidad: una “gran profundidad”. Esta profundidad, esta amplitud abismal del hombre, es sin embargo “generada y mantenida” por las tensiones interiores que hemos descrito. Es decir estas tensiones no son sólo tensiones que se confrontan o que crean conflicto al interior del hombre sino que dadas estas tensiones son las que permiten este “interior del hombre” estas tensiones rodean el infinito, al estar dirigidas hacia quien es el Infinito mismo: “Pero tú estabas más dentro de mi mismo que lo más íntimo de mi y más alto que lo más elevado de mi ser” (Confesiones, III, 6, 11). Ellas expresan así mismo la dirección originaria del hombre hacia el Bien y hacia la Verdad, metas del hombre que busca la felicidad, pero que vive su existencia como un drama al verse "alejado" de ellas por su propia miseria y es este drama representación de esta propia tensión que posibilita, renueva y mantiene el interior del hombre.

Este drama de un “alejarse”, vivido propiamente por San Agustín con gran fuerza, es un tema que se mantiene latente en las Confesiones: “Yo me alejé de ti y anduve errante, Dios mío, muy fuera del camino de tu estabilidad allá en mi adolescencia y llegué a ser para mí una región de esterilidad” (Confesiones, II, 10, 18). El hombre que se mueve en dirección contraria a su tensión fundamental entra en la “región de la desemejanza” (Confesiones, VII, 10, 16), de la iniquidad donde se pierde a sí mismo. Así, recordando su pasado, donde se encontraba este alejamiento, el Obispo de Hipona exclama: “Tú callabas entonces, y yo me iba cada vez más lejos de ti tras muchísimas semillas estériles de dolores con una soberbia abyección y una inquieta laxitud” (Confesiones, II, 2, 2). O también: “¿Y dónde estaba yo cuando te buscaba? Tú estabas, ciertamente, delante de mí, mas yo me había alejado de mí mismo y no me encontraba. ¿Cuánto menos a ti?” (Confesiones, V, 2, 2). En este último pasaje vemos como el alejarse de Dios conduce a la lejanía de uno mismo.

Sin embargo esta lejanía, no puede ser nunca absoluta, ya que el vínculo primario con el Creador, vínculo que señala el camino auténtico del hombre, no puede perderse jamás. “Así es como fornica el alma (expresa San Agustín): cuando se aleja de ti y busca fuera de ti lo que no puede hallar puro y sin mezcla sino cuando vuelve a ti. Perversamente te imitan todos los que se alejan y alzan contra ti. Pero aun imitándote así, indican que tú eres el creador de toda creatura y, por tanto, que no hay lugar adonde se aparte uno de modo absoluto de ti” (Confesiones, II, 6, 14). Es decir nunca por más que uno se aleje y busque la verdad fuera de sí y por tanto fuera de Dios jamás será un alejamiento total, pues siempre de alguna manera se está en Dios.

Esta sería la descripción del “escenario” realizada por San Agustín, de una manera lógicamente espiritual pero que tiene que ver como lo comete al principio con esta conciliación entre la fe y la razón. Efectivamente, en las Confesiones, se muestra de manera plausible esta característica latente del hombre, del propio San Agustín, sobre este “espacio interno” que es posible debido a los sentimientos, a los propios valores ya sean morales o religiosos, a estas tensiones, que permiten la interioridad del hombre y es también en este acto de interiorizarse donde se encuentra la verdad, el bien y el ser en unidad.

Es claro, que la perspectiva de San Agustín, es de un enfoque espiritual y su trabajo consigo mismo, como es precisamente una confesión de vida: “Pues ¿dónde te hallé para conocerte (porque ciertamente no estabas en mi memoria antes que te conociese), dónde te hallé, pues, para conocerte, sino en ti sobre mí? No hay absolutamente lugar, y nos apartamos y nos acercamos, y, no obstante, no hay absolutamente lugar. ¡Oh Verdad!, tú presides en todas partes a todos los que te consultan y a un tiempo respondes a todos los que te consultan, aunque sean cosas diversas” (Confesiones, X, 26, 37). Explora ciertamente cuestiones bastante significativas, pero muchas más se quedan limitadas por el propio lenguaje y el misterio que pueden llegar a encerrar sus palabras, muchas veces pueden parecer insuficientes o hasta contradictorias, pero considero que con un mayor estudio se pueden clarificar mucho más, acrecentando la riqueza filosófica que ya se posee sobre esta obra, y no sólo lo que dice en ese tiempo, en su contexto, sino también lo que podemos enriquecer hoy en nuestro propio contexto y en la propia complejidad del hombre y su interioridad.





REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:

San Agustín, Confesiones. Editorial Porrúa. Versión de Francisco Montes de Oca, 2007.

Javier Melloni y Josep Otón, La Primacía De La Interioridad Volver Al Corazón Con San Agustín. CVX‐Galilea (Madrid, España), 2010.

Santiago Sierra, 2010: Educar en y para la interioridad. Reflexiones desde san Agustín.

MI IDEA DE PANTEÍSMO




ESTA IMAGEN LA HICE PARA HACERLA EN SUELOGRAFÍA
EL MUNDO QUE APARECE EN EL CENTRO FUE DISEÑADO POR JAVIER CASTILLO (MUY BUEN DISEÑADOR)
Y PUES LA IMAGEN EN GENERAL ES MÍA ES MUY SIMBÓLICA
Y QUISE PLANTEAR EN ESTE DIBUJO UNA IDEA DE PANTEÍSMO CLARO "MI PANTEÍSMO"

Intervención de José Saramago el viernes 17 de junio de 2005 en la sala Che Guevara de la Casa de las Américas

por José Saramago

Como siempre o casi siempre, cuando no tengo un papel y tengo que improvisar, normalmente el tema surge en unos minutos inmediatamente anteriores al instante en que tengo que empezar a hablar. Ahora se me ocurrió la idea cuando estaba subiendo las escaleras. Como subía las escaleras seguramente será un asunto muy elevado.

Italo Calvino tuvo la idea de lo que él llamó propuestas para el milenio, y entre ellas planteó que la literatura debería ser ligera, no ha quedado muy claro qué es lo que significaba la intención de Calvino. Tengo la sensación y la sospecha de que si Calvino estuviera vivo no lo diría porque no me parece que sea muy equilibrado para un tiempo como el que estamos viviendo una literatura ligera. Hay una contradicción tremenda en todo eso. Significaría que la literatura no tendría nada que ver con la realidad y si se mira alrededor nos daríamos cuenta que la ligereza está fuera de tiempo y de lugar.

A raíz de esa idea de Calvino en España se organizó hace un par de años un encuentro, éramos diez personas, para que presentásemos propuestas para el milenio. Personalmente creo que es una idea que no tiene mucho sentido. Porque presentar propuestas para el milenio que viene es completamente absurdo.

Lo que es interesante por la envergadura, la estatura intelectual de las personas que participaron en ese encuentro es que se lo tomaron en serio. Entonces, había noventa propuestas para el milenio, donde había de todo, sobre todo delirio, puro delirio. Al punto que ahora mismo no me puedo acordar. A lo mejor porque yo había sido mucho más modesto y me vi limitado a presentar mejor propuestas para el día siguiente. Al día siguiente ya todo era literatura fantástica, imaginándonos situaciones para la humanidad, fuera de lugar. No estoy diciendo que la humanidad no la venga a necesitar un día o ahora mismo. Pero obviamente la inviabilidad era total.

Mis propuestas eran sencillas, muy claras. Eran nueve propuestas que cualquier persona podría formular. Pero lo que me quedó sobre todo es la décima propuesta, que será el tema de mi conversación ligado al trabajo literario. Hasta qué punto esta última propuesta se encadena con lo que estoy haciendo. Y era sencillamente el regreso a la filosofía.

Regreso a la filosofía no en el sentido absurdo de que ahora nos vamos a convertir todos en filósofos. Filosofía aquí podría significar exactamente todo lo que esperamos encontrar en la filosofía, es decir, la reflexión, el análisis, el espíritu crítico, libre. Es decir, circular dentro del universo humano donde conceptos de otro tipo se enfrentan, se encuentran, se juntan, se separan, es lo que pasa todos los días, pero apuntar la idea de que si el hombre es un ser pensante pues entonces que piense.

Se puede decir, y yo estaría de acuerdo en principio, que una cosa es la filosofía y otra la literatura. La literatura no tiene que ser filosófica al igual que la filosofía no tiene por qué ser literaria, aunque es cierto que algunos filósofos han hecho de sus tesis filosóficas magníficas obras literarias en el sentido de que la calidad del lenguaje es realmente notable.

Por otra parte, la tentación del ficcionista, o de cierto tipo de ficcionista es incapaz de dar un paso en la literatura que están construyendo sin pensar no solo en lo que eso significa sino también en el hecho mismo de que están escribiendo aquello. Eso es lo que me ha ayudado a regresar a la filosofía en un momento anterior a mi Nobel, y anterior quizás a la publicación de dos libros que yo considero importantes.

A partir de El evangelio según Jesucristo , que será re-presentado mañana y no significa teatralmente representado, sino que se vuelve a presentar, yo diría que aunque es cierto que en toda la obra anterior y estoy hablando de la obra de ficción, aunque es una tendencia en mí, más que tendencia necesidad absoluta en primer lugar, como he dicho antes sobre lo que estoy haciendo, y también, sobre lo que puede significar para el lector lo que estoy haciendo. Esto se observa no tanto en obras como Levantado del suelo, que es como una saga, la vida de unos campesinos pobres en el sur de Portugal, tres generaciones de gente pobre y ha sido una novela importante porque con ella de alguna forma he encontrado en su narrador mi propia voz, algo que necesitaba para pensar y escribir algo.

Por todo eso la verdad histórica o no pasa por una interpretación, pasa por la mirada del tiempo en que esa interpretación se hace, por lo tanto es más probable que por motivos distintos, políticos, ideológicos, la generación siguiente si observa el mismo hecho llegue a conclusiones distintas. Por tanto no sabremos nunca detalladamente qué es lo que pasó. Y sobre todo porque la historia que se cuenta es incompleta.

En primer lugar, la historia se escribe desde el punto de vista de los vencedores, los vencidos nunca han escrito la historia. Se escribe, fatalmente, desde un punto de vista masculino. La humanidad contada por una mujer o un equipo de mujeres sería totalmente distinta porque el punto de vista es totalmente otro. Incluso la historia de la humanidad, que de vez en cuando se hace y es una empresa completamente desproporcionada porque nadie puede escribir la historia de la humanidad, pero se intenta, y se compra y se vende.

Nace una cantidad de personas que no van a ser importantes pero que están en la vida, trabajan, sufren, son felices, van a la guerra, se mueren, se salvan. Sobre todo lo que ocurre en la vida humana, y esto multiplicado por millones de veces, tenemos que llegar a una conclusión. O toda esa gente nació para nada y no va a tener ninguna influencia en la historia, lo que es muy difícil, porque Napoleón no hubiera ganado lo que ganó sin aquellos que lo siguieron para ganar la batalla, aunque se diga que es un estratega extraordinario, pero aun así se necesita gente dispuesta a morir, y eso lo ha tenido Napoleón junto a los demás Napoleones que han infestado nuestra vida. Decía o esa gente ha vivido para nada y no se puede porque para algo ha vivido, y si es así entonces, sería necesario saber para qué. No se trata sencillamente que han nacido para ir a la guerra y morir en nombre de Francia.

Y ahora con esta idea de que una mariposa aletea en Tokyo y ocasiona un terremoto en California solo por el hecho de ese aleteo, imaginen los millones de seres humanos que han muerto, y si hay una lógica en el mundo, esa muerte tendría que tener un efecto muchísimo mayor que el simple aleteo de la mariposa.

No se cuenta esa historia. Curiosamente un gran historiador francés de la nouvelle histoire, Georges Duby, empieza un libro suyo de historia con una pequeña frase: “Imaginemos que”. Cuando uno se enfrenta a un historiador que en lugar de enunciar una verdad definitiva entre en el territorio de la imaginación, de la creación literaria y artística y te dice “imaginemos que”, es una mirada completamente nueva sobre los llamados hechos históricos, porque se plantea la posibilidad de trabajar con la imaginación sobre el supuesto hecho real.

¿Que por aquí no nos entenderíamos nunca más? Quizás sea cierto, como nosotros más o menos necesitamos, llamemos así, de verdades que se mantengan bien quietecitas porque sino uno se desorienta, vivir sería una experiencia realmente extraordinaria, en la ahistoridad total del sentido de las cosas que ocurren. A lo mejor sería eso en lo que Italo Calvino pensaba al decir que la literatura debería ser ligera en el sentido de que flotara, aceptando que nada se puede definir.

En la historia de El cerco de Lisboa se plantea qué es la verdad histórica. Luego viene una novela que se re-presentará mañana que es El evangelio según Jesucristo que es una interpretación bastante, no quiero decir épica, blasfema, o quizás sí según el punto de vista.

Lo que me ha interesado más es el niño Jesús y no ese que llamamos El Niño Jesús que está en la cuna. Sino el niño que salió de esa cuna y empezó a vivir, qué pasó con ese niño que será víctima de la ambición de un Dios que quiere todo el poder y necesita de una víctima que no tiene la culpa.

El título del libro nació en circunstancias totalmente extrañas. Un amigo mío me dice que ese libro ha sido inspirado por Dios, es una persona de buena voluntad, que tiene siempre una explicación para todo, aun cuando es una explicación sobrenatural, o, como es el caso, absurda.

Estábamos ambos, Pilar y yo, en Sevilla, era la hora del almuerzo, y cruzando la calle en dirección a un kiosko de revistas y periódicos, mirando al frente leí en portugués “el evangelio según Jesucristo”. Seguí adelante y de repente paré, y me dije que no era cierto lo que había visto, regresé y no estaba ya el titular.

El libro es profundamente irónico, de alguna manera no deja títere con cabeza, y tiene muchas cosas que a la iglesia le ha costado tragar. Una de ellas es que efectivamente Jesús tuvo hermanos, seis o siete.

Bueno, una virgen que tiene siete hijos, admitiendo que el mayor, Jesús, nació de la luz y por lo tanto no ha tenido que pasar por el vientre de su madre. No sé si aquí la conocen, en Portugal existe una virgen que se llama La Virgen del O porque está embarazada, ella ha sido poco a poco empujada al margen de las creencias y ya nadie piensa en que la virgen se embarazó.

Efectivamente la virgen María, la mujer de José, quien tampoco es un señor de mucha edad, va contra todo lo que tiene que ver con la tradición de los judíos que se casaban muy jóvenes porque era necesario tener hijos. Es muy dudoso, si efectivamente Jesús ha tenido seis o siete hermanos que el pobre San José aún tuviera capacidad para proliferar tanto. Si era así era un hombre joven, casado joven con una mujer joven que se llamaba María.

Y más. Jesús era un hombre y se enamoró y tiene una adoración con María Magdalena. Existe un evangelio apócrifo donde se cuenta un momento en que están reunidos Jesús, los discípulos y las mujeres que lo acompañaban y Jesús besa a María Magdalena en la boca. Uno de los discípulos le pregunta a Jesús, por qué quieres tú más a María Magdalena que a nosotros, y Jesús que podría ser casi gallego, le contesta con otra pregunta, Y por qué crees tú que yo quiero más a María Magdalena que a vosotros. La cosa se queda así, no hay respuesta. Claro que Jesús era un hombre seguido por un grupo de mujeres y hombres, y le calentaban el cuerpo en las mañanas frías de Judea, y esto es lo natural y lo humano.

Los que leyeron la novela pienso que al menos en una cosa estarán de acuerdo, que el autor, que es un ateo, porque lo soy, no tengan ninguna duda, ha tratado la figura de Jesús con respeto total. Con respeto total por el hecho mismo de que para mí Jesús es un hombre. El Dios yo lo desprecio, en El evangelio… lo maltrato. No así con este chico, que por otra parte ha tenido que vivir con el Diablo, que tiene un rebaño enorme de ovejas. El Diablo vive en un universo paralelo a este pero con la diferencia de que en su rebaño las ovejas no mueren, están allí para siempre. Jesús es educado de alguna forma por el Diablo.

Con El evangelio… se cierra una puerta y se abre otra con Ensayo sobre la ceguera, publicado aquí. De repente es como si yo después de estar mirando no diré a la humanidad, pues es una tontería decirlo así, mirando a lo que yo pensaba que debería ser asunto de mi trabajo, con una gran angular cabía la historia bíblica, la historia de Portugal, ahora con esta historia apuntaba al corazón del ser humano.

Yo he escrito un ensayo que se llama La estatua y la piedra hace algunos años en que más o menos decía que yo como novelista estaba describiendo una estatua. A lo mejor no lo pensamos mucho pero una estatua es la superficie de la piedra. Aquello que llamamos estatua es la superficie de la piedra después que el escultor ha trabajado sobre ella.

Pero la piedra sigue siendo piedra más allá de la superficie, y en el fondo más allá de la superficie la piedra no sabe que es estatua. Entonces a partir de Ensayo…, pasando por Todos los nombres, La caverna, El hombre duplicado, Ensayo sobre la lucidez, y la última novela que se publicará este año Las intermitencias de la muerte, es mi obsesión llevar lo más lejos y profundo que yo pueda el significado de ser un ser humano.

Puede ser fácil, todos aquí somos seres humanos, no sé si hay algún ser divino, pero eso es cosa suya. Conrad Lorenz dice haber descubierto el eslabón entre el mono y el ser humano y ese eslabón somos nosotros. Por tanto no monos, pero todavía no humanos, a lo mejor tiene razón.

Entonces el planteamiento este ni siquiera tiene que ver con las preguntas clásicas qué somos, de dónde venimos, adónde vamos, que no tienen respuestas o algunas de ellas tienen las respuestas que la ciencia puede proporcionarnos.

Para mí la pregunta importante y esa es probablemente la que costará más trabajo encontrar respuesta es esta: qué es lo que estamos haciendo aquí. Cada uno contestará yo estoy haciendo mi trabajo, tengo una vocación para hacer esto o aquello, pero eso no contesta nada. Ah, bueno, estamos aquí para construir una sociedad justa, magnífico que lo haga, pero sea cual sea la respuesta que podemos dar, y podemos dar muchas y todas magníficas, la pregunta queda intacta: qué es lo que estamos haciendo aquí.

A partir de Ensayo sobre la ceguera y con alguna excepción motivada por la naturaleza de la historia que estaba contando, yo gano una especie de conciencia incómoda de que todo es muy pequeño. Y no es muy pequeño en relación a la vidas astronómicas que no podemos ni siquiera imaginar.

A mí me causa una especie de vértigo la pregunta qué estamos haciendo aquí y la respuesta solo puede ser una, en el fondo fondo no estamos haciendo nada. O mejor estamos haciendo todo lo que podemos para justificar nuestra propia existencia. Pero cuando esto se acabe, o porque la galaxia se hunda en el agujero negro que ya está en el centro de la galaxia, o que el sol se apague, habremos pasado por el tiempo inútilmente, todo desaparecerá y habremos sido en la vida del universo un suspiro, nada más que un suspiro.

Esta conciencia que puede llevarnos a la angustia total, a pensar en lo que ocurrirá, ya sabemos que no será mañana. A lo mejor ni siquiera necesitaremos que el sol se apague, puede ocurrir que mucho antes de eso hayamos destruido el planeta y es otra hipótesis, por el camino que vamos seguramente puede ocurrir.

Esto parece que es una cosa sin relación, pero sí. Las personas pierden su nombre, un ejemplo en Ensayo sobre la ceguera, en Todos los nombres hay una sola persona que tiene nombre y se llama José, no porque sea mi alter ego, yo buscaba un nombre insignificante y la verdad es que el nombre más insignificante que encontré fue el mío, luego viene La caverna donde hay una familia con todos sus nombres, luego en El hombre duplicado también hay nombres, pero en Ensayo sobre la lucidez no hay ningún nombre, en Las intermitencias de la muerte, que parece un nombre extrañísimo porque la muerte es definitiva y aquí es intermitente, viene y va, no significa que se resucite, se divertirán mucho, cuando hablo de Juan Sebastián Bach, por ejemplo, lo hago con minúsculas.

Cuando pronuncio su nombre pueden ustedes ver alguna mayúscula. Sí porque piensan que debe estar una mayúscula, pero lo que digo es un sonido y no tiene por qué llevar mayúscula, existe la convención, pero no quiero seguirla.

Hoy por la mañana estaba en el Taller de Creación Literaria, no es que yo pusiera en duda la necesidad del taller de creación literaria pero recordaba que Shakespeare, ni Dostoievski, ni Dante, ni Cervantes ni Lezama Lima, Kafka hicieron un taller. No quiere decir que uno no tenga que aprender, pero lo que decía es que hay que tener cuidado con la teoría, la literatura se hace escribiendo.

Una chica me decía que después de terminar de escribir ella confrontaba lo hecho con la teoría, y no creo que deba ser así. Es lo mismo que el alfarero que al terminar se pone a analizar la composición química del búcaro. No le doy ninguna lección a nadie sino que simplemente me limito a decir lo que pienso sobre esto o aquello.

A partir de Ensayo sobre la ceguera hasta Las intermitencias de la muerte mi preocupación es esa, qué es esto, de ser hombre, mujer, de siendo hombre o mujer, ser niño o ser viejo, ser esto o ser aquello, ser blanco o negro, qué significa esto. Deberíamos saber que la palabra humanidad es totalmente abstracta, no dice nada. Porque lo que llamamos humanidad en estos momentos son más de siete mil millones de personas y cada una de ellas es única. Cuando Paul Ricard decía, ha muerto hace algunos días, que el otro es como yo y tiene el derecho de decir yo, planteaba algo muy serio, y es que todos tenemos derecho a decir yo con la misma fuerza y ganas con que otros se habituaron y se acostumbraron a decir yo de generaciones y generaciones mientras que los demás eran sencillamente los otros. Esto hay que equilibrarlo. Todos tenemos derecho a decir yo.

Con esto quiero decir que cuando terminé mi enunciado de diez propuestas no para el milenio sino para el día siguiente, y terminé diciendo regreso a la filosofía, en el fondo era regreso al pensar. Con algo que no se puede separar de la naturaleza del hombre desde el momento en que bajó del árbol, dejó de andar en cuatro patas y se puso de pie, cuando intentó el primer instrumento, un palo con el que podía llegar a un fruto que el brazo no podía alcanzar. Toda esa historia hasta el día en que estamos es obra del pensar.

El pensar creo que es, quitando el otro placer, de acuerdo, sobre todo porque son incompatibles, el otro no permite que tú pienses, no te da espacio para que pienses, aunque sabes que a veces si piensas no vas a lo otro. Quiero decir que hoy como escritor, yo, con Premio Nobel o sin Premio Nobel, con 82 años, considero que el privilegio del ser humano fue el de ser capaz de pensar, de reflexionar, de aplicar sus pequeños instrumentos de un pequeño cerebro que a pesar de todo contiene una memoria, conocimientos y todo eso archivado dentro del cerebro, y todo eso hacerlo funcionar en una obra, que puede ser literaria. O como personas sencillas que quieren conocer el mundo en que se encuentran y que piensan, y que discuten y analizan, y preguntan. Eso creo que es la única razón por la que efectivamente vale la pena estar vivos. Y si a la par de eso se pueden resolver los problemas que son miles que impiden a millones y millones de personas no solo pensar, sino sencillamente a vivir, entonces la tarea que tenemos por delante como seres humanos es inmensa, infinita y enorme.

Pero siempre tiene que empezar por donde tiene que terminar para volver a empezar y para volver a terminar, siempre y siempre. Pensar, pensar y pensar.

FUENTE

DEJEMOS DE MASTICAR IDEAS

Este escrito mas que ser un mensaje de repudio hacia un sistema ineficiente y mentiroso es un mensaje de reflexión hacia el pueblo mexicano obediente, temeroso, sin fe y conformista; También hacia ese mismo pueblo creativo, lleno de una riqueza cultural imponente y que a pesar de los problemas desde individuales, familiares, laborales, económicos hasta sociales, a salido adelante.


Nos encontramos en la actualidad a vísperas de una elección de gobernantes, donde los partidos políticos que representan al pueblo realizan alianzas a mas no poder, ya no hablemos de divergencias ideológicas de los partidos, hablemos de la burla hacia nosotros, como pueblo, cínicamente nos muestran que la pelea por el hueso ha llegado a tal extremo, que hay que ganar el juego como sea, Tres en el Juego: Un priista-ecologista, un ex-priista-panista-perredista-convergente-aliancista, y un Partido del Trabajo que se quedo bailando solo (mi intención no era ser tan explicito en colores partidistas). Los nombres aquí salen sobrando, es decir, no importa ya señalar que partidos y con quien se casan, la situación que deseo remarcar es esa burla que hacen frente al pueblo.


Un sistema seudo-político corrupto enraizado, enmarañado de relaciones, de acuerdos, de acciones corruptas para beneficiarse, entre esos pocos… “variedad” de partidos políticos… lideres sindicales… empresarios de sector privado y del sector publico en vías de privatización…Todos los aquí mencionados realizan estrategias realmente inteligentes (disfraces y distractores) para ganar su juego, su gobierno, su masa, su pueblo en vías de despertar. Desgraciadamente también el regulador electoral (IFE) se encuentra salpicado y duele decirlo, mas de medio cuerpo del IFE se encuentra en este lodo de ineficacia, abuso y deterioramiento político reflejado en la propia sociedad.


Para terminar mencionare también que dos de los pilares primordiales para la cultura, bienestar y desarrollo del pueblo se encuentra en condiciones deplorables. La SEP para los que no saben que significa: Secretaría de EDUCACIÓN PÚBLICA que se la pasa jugando con nuevas tecnologías sin saber que enseña (no generalizo pero en su mayoría), maestros apáticos, conservadores, conchas, fanfarrones, “políticos y grilleros”. Y por otro lado con los mismos principios “el burdel más grande de México” el IMSS Para los que no saben que significa: Instituto MEXICANO del SEGURO SOCIAL. Pues que me resta decir sino que veamos a México donde anda y hacia donde va.


Sé muy bien que Un pueblo en la confortabilidad de lo vulgar, lo cotidiano y lo rutinario encismados en nosotros mismos, apartados, ignorantes e ignorados de nuestro mundo; Un pueblo así, es fácil de manejar y eso entristece, pero mando desde Puebla un llamado a todos, no para levantarnos en armas, no para incendiar o romper vidrios de un edificio o de un coche, sino para ser fuertes y enfrentarnos a nuestra realidad, para fundamentar nuestras criticas y para crear nuevas propuestas.

NOTA: Se acepta todo tipo de critica, correción y mejoras...



Lo mas difícil de una Revolución, es Revolucionarse a si mismo.

Dejen de masticar ideas y actúen

ACTUEMOS!!!


ab...zurdo chávez